Si tenemos inflados los neumáticos con menos aire del debido, se colapsarán los laterales y se moverá mucho más en las curvas. Además lastimará en mayor medida la parte interior del propio neumático.

El área de contacto se flexionará hacia adentro, lo que llevará a tener mayor desgaste en los laterales y al cierre de los canales que drenan el agua en caso de manejar en un terreno lluvioso.

Si por el contrario infláramos de más los neumáticos, se flexionaría hacia arriba el centro, teniendo mucho mayor desgaste y reduciendo también en gran cantidad el área de contacto.

Esto además, influiría directamente en el vehículo, convirtiéndolo en más inestable y nervioso. Por este motivo es ideal que se siga las instrucciones del fabricante, colocando la cantidad exacta que el manual nos indica para la presión del neumático. El manual o las indicaciones, las podrás encontrar en la puerta, en el tapón del combustible o en la guantera, y en el te indicará exactamente cuánta presión debes poner según el vehículo que tengas y si lo vas a manejar cargado o descargado.